Hay ciudades que sorprenden sin hacer demasiado ruido. Tours es una de ellas.
Conocida como la puerta de entrada al Valle del Loira, muchos viajeros la utilizan únicamente como punto de partida para recorrer los famosos castillos de la región. Sin embargo, dedicar unas horas —o incluso un día completo— a descubrir su casco histórico merece totalmente la pena.
Pasear entre sus calles medievales, admirar la impresionante Catedral de Saint-Gatien, descubrir sus antiguas casas de entramado de madera o sentarse en una terraza de la animada Place Plumereau son solo algunos de los planes que ofrece esta elegante ciudad francesa.
En este post te cuento qué ver en Tours, cuáles son sus lugares imprescindibles y algunos consejos para organizar tu visita.
Información práctica
📍 Región: Centro-Valle del Loira
🚗 Cómo llegar
🕒 Tiempo recomendado: medio día o un día completo.
⭐ Ideal para combinar con Amboise, Chenonceau, Villandry o Chinon.
Qué ver en Tours
1. Catedral de Saint-Gatien

La Catedral de Saint-Gatien es el monumento más emblemático de Tours y uno de los mejores ejemplos del gótico francés. Su espectacular fachada, repleta de detalles escultóricos, está presidida por dos torres de casi 70 metros de altura que dominan el perfil de la ciudad.
Aunque comenzó a construirse en el siglo XII, las obras se prolongaron durante más de 400 años. Por eso combina diferentes estilos arquitectónicos, desde el gótico temprano hasta el gótico flamígero que puede apreciarse en su fachada principal.
En su interior destacan las impresionantes vidrieras medievales, consideradas entre las mejor conservadas de Francia, así como el delicado trabajo de la piedra y la luminosidad que inunda la nave central.
💡Curiosidad:
La catedral está dedicada a San Gatien, el primer obispo de Tours, que introdujo el cristianismo en la ciudad durante el siglo III.
2. Pasear por el casco histórico

Uno de los mayores encantos de Tours no está en un monumento concreto, sino en sus calles.
El casco histórico conserva un magnífico conjunto de callejuelas adoquinadas donde todavía pueden verse numerosas casas de entramado de madera, muchas de ellas construidas entre los siglos XV y XVI. Pasear sin rumbo por esta zona es descubrir pequeños patios, edificios medievales, comercios tradicionales y rincones llenos de historia.
Es una ciudad mucho más tranquila que otras del Valle del Loira, por lo que resulta muy agradable recorrerla con calma y disfrutar del ambiente local.
💡Curiosidad
Durante el Renacimiento, Tours fue una de las ciudades favoritas de la nobleza francesa, lo que favoreció la construcción de numerosas residencias señoriales.
3. Place Plumereau
La Place Plumereau es el corazón del casco antiguo y uno de los lugares más animados de Tours.
Está rodeada de casas medievales perfectamente conservadas, muchas de ellas con fachadas de madera que parecen sacadas de un cuento. Hoy esos edificios albergan cafeterías, restaurantes y terrazas que convierten la plaza en uno de los mejores lugares para hacer una pausa durante la visita.
Si puedes elegir, acércate al atardecer. Cuando las terrazas empiezan a llenarse, el ambiente cambia por completo y la plaza muestra su cara más auténtica.
💡Curiosidad
La Place Plumereau suele aparecer en los listados de las plazas más bonitas de Francia gracias a la excelente conservación de su arquitectura medieval.
4. Basílica de Saint-Martin

La Basílica de Saint-Martin es otro de los grandes símbolos de Tours.
Fue construida a finales del siglo XIX sobre el lugar donde se encontraba la antigua basílica medieval que albergaba la tumba de San Martín, uno de los santos más importantes del cristianismo occidental.
Su elegante cúpula y su fachada de piedra clara contrastan con el resto del casco histórico y llaman la atención desde varios puntos de la ciudad.
En el interior se conserva la cripta donde reposan las reliquias del santo, convirtiéndola todavía hoy en un importante lugar de peregrinación.
💡Curiosidad
Durante la Edad Media, la tumba de San Martín llegó a recibir tantos peregrinos como algunos de los grandes santuarios europeos, siendo una parada habitual antes de continuar hacia Santiago de Compostela.
5. Iglesia de Saint-Julien

Muy cerca del centro se encuentra la Iglesia de Saint-Julien, uno de los edificios religiosos más antiguos de Tours.
Su origen se remonta al siglo VI, aunque el edificio actual fue reconstruido en estilo románico y gótico tras sufrir varios incendios y destrucciones a lo largo de los siglos.
Su aspecto exterior es mucho más sobrio que el de la catedral, pero precisamente ahí reside parte de su encanto.

💡Curiosidad
Durante la Revolución Francesa el edificio tuvo usos muy distintos al religioso e incluso llegó a utilizarse como almacén.
6. Castillo de Tours

Aunque no es tan conocido como los grandes castillos del Loira, el Castillo de Tours también merece una breve parada.
Construido en el siglo XI por orden de los condes de Anjou, formó parte del sistema defensivo de la ciudad y fue ampliado posteriormente por la monarquía francesa.
Actualmente alberga exposiciones temporales de fotografía y arte, por lo que siempre puede haber alguna muestra interesante durante la visita
Su ubicación, muy cerca del río Loira, permite además disfrutar de un agradable paseo por esta zona de la ciudad.
💡Curiosidad
Desde este castillo gobernó durante un tiempo Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra y conde de Anjou.
7. Descubrir las casas de entramado de madera

Uno de los elementos más característicos de Tours son sus antiguas casas de entramado de madera.
Aunque muchas personas viajan hasta ciudades como Rouen o Estrasburgo para ver este tipo de arquitectura, Tours conserva también un conjunto muy interesante, especialmente alrededor de la Place Plumereau y las calles cercanas.
Algunas fachadas presentan vigas inclinadas, otras muestran figuras talladas y muchas mantienen su estructura original tras más de quinientos años.
Si levantas la vista mientras paseas, descubrirás multitud de pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos.
💡Curiosidad
Muchas de estas viviendas se construían con los pisos superiores sobresaliendo ligeramente sobre la calle para ganar espacio sin ampliar la base del edificio.

¿Merece la pena visitar Tours?
Sí.
Aunque muchas personas la utilizan únicamente como base para recorrer los castillos del Loira, Tours tiene personalidad propia. Su mezcla de patrimonio medieval, grandes monumentos, ambiente universitario y calles llenas de vida la convierten en una ciudad muy agradable para pasear.
Si dispones de un día en la región, merece la pena reservar unas horas para descubrirla antes de continuar la ruta por los castillos.
Espero que este post te haya ayudado a organizar tu visita.
Si tienes cualquier duda o quieres compartir tu experiencia, te leo encantada en los comentarios.
Y si aún te queda mucho por descubrir, sigue trasteando por el blog…
¡El próximo destino te está esperando!
